Le hemos dicho a gente que espere. Que todavía no lance. Que no nos contrate para este problema en particular.
Ese consejo es gratis. Preferimos darlo antes que tomar un proyecto que sabemos que no va a salir bien.
Cómo se ve el consejo honesto en la práctica
Le hemos dicho a clientes que su sitio actual estaba bien. Que el problema que querían resolver no era el problema real. Que el presupuesto que tenían no era el adecuado para lo que describían, y que tratar de avanzar iba a terminar mal para los dos.
Le hemos dicho a clientes potenciales que esperaran hasta tener más claridad en el alcance, más presupuesto, o una idea más concreta de qué significaría el éxito. Hemos referido personas a otros desarrolladores, otras agencias, y a veces a soluciones ya armadas que les iban a servir mejor que un desarrollo a medida.
Cuándo recomendamos no contratarnos
Cuando el cliente no está listo. Cuando el alcance no está suficientemente claro para cotizar con honestidad. Cuando el problema que describieron no coincide con la solución que están pidiendo. Cuando otro enfoque daría mejores resultados.
Preferimos perder el trabajo antes que entregar algo que no firmaríamos.
Lo que esto genera con el tiempo
Los clientes que confiaron en nosotros para una decisión difícil confían más en la siguiente. Algunas de las relaciones de trabajo que más han durado empezaron con nosotros diciendo algo incómodo temprano y resultando tener razón.
No hace falta creerlo de entrada. Fíjate si las personas que te aconsejan tienen algo en juego cuando dan ese consejo. Si la respuesta siempre es "sí, buenísima idea, empecemos ya," vale la pena pensar en eso.